¿Existe el candidato presidencial perfecto para Bolivia?

Las elecciones en Bolivia serán el domingo 3 de mayo y algunos de los posibles candidatos ya han hecho pública su participación. Pero estás elecciones presidenciales marcarán un antes y un después, principalmente porque se darán luego de catorce largos años en que la democracia fue una ilusión, un remedo de libertad, donde en realidad se votaba en apariencia y los organismos encargados de salvaguardar la democracia y el voto libre estuvieron servilmente a las órdenes del régimen de turno.

Este gobierno  de transición, con todas sus imperfecciones y aciertos, está permitiendo que se respiren aires de democracia y lo más probable es que las elecciones venideras reflejen el voto real, como no se veía hace muchos años en nuestro país.

No escasean las voces que proclaman  la falta de unidad en los sectores que antes fueron oposición para enfrentar adecuadamente los coletazos de ahogado del masismo, que a pesar de quedar fuertemente magullado estos últimos meses, todavía tiene aproximadamente un 25 por ciento de voto duro según las encuestas. Por lo visto, todo el ‘anti-masismo’  difícilmente llegará a la unidad tan anhelada y solicitada por muchos, incluso por la misma presidenta en ejercicio Jeanine Áñez. Cada partido o líder político  está en su derecho de considerar que él o ellos representan la mejor opción democrática para Bolivia. Queda en cada uno de nosotros ponderar quién nos representaría mejor, porque al fin de cuentas, eso es parte de la democracia.

Bajo este panorama  ¿Podemos decir en la actualidad que existe un candidato perfecto para Bolivia? En Cochabamba Bolivia Net creemos que no. No existe ni aquí ni en ningún país el candidato perfecto: aquel que llene los ojos y obnubile las miradas por completo, que no tenga un ápice de algún pasado cuestionable o algún nuevo caudillo que no haya demostrado personalismo, verdades a medias o vocación por arreglos bajo la mesa. Lamentablemente así es la política. Buscar al candidato perfecto e ideal es iluso, simplemente porque los políticos, tanto como nosotros los ciudadanos de a pie, somos humanos, al influjo de nuestras virtudes y defectos.

¿Entonces estamos destinados a tener un próximo gobierno -al más puro estilo masista- que también robará, estará plagado de corrupción e inflará cifras para decir que Bolivia es el paraíso terrenal, cuando seguimos siendo el país más pobre de Sudamérica?

No. Debemos exigir y elegir al candidato que más se aproxime a tener unos requisitos básicos en el siguiente orden:  1.Honestidad, este es el requisito fundamental que debe tener cualquier candidato presidencial porque buscará en primer lugar el bienestar del país sobre intereses subalternos o de enriquecimiento personal, tan común en los políticos latinoamericanos. Esta virtud fundamental promueve que el candidato y su entorno actúen de la manera más transparente posible, instaurando mecanismos de control sobre la corrupción y negociados bajo la mesa. 2.Un plan de gobierno acorde con nuestra realidad, porque ahora se va descubriendo que la realidad económica de Bolivia dista mucho de las cifras que nos pintó el régimen masista. Este es un requisito fundamental para que podamos votar informadamente sobre lo que piensa hacer cada candidato y no votar por apasionamientos. 3.Experiencia, que aunque parezca una virtud indispensable, se puede solventar con un entorno técnico que asesore adecuadamente al futuro mandatario. 4.Capacidad de gestión, lo que permitirá al jefe de estado tomar determinaciones adecuadas en base a la realidad nacional y por el bien del país, a pesar de que algunas de ellas no sean necesariamente populares y para el aplauso.

En pocas semanas tendremos el panorama claro del binomio de candidatos y sus siglas respectivas. Es ahora cuando en Bolivia  la democracia y sus mecanismos aseguran independencia, que debemos ejercer nuestro voto responsable, pensante y maduro que nos permita tener no a un presidente ideal ni perfecto, sino a uno que esté muy cerca de serlo.

Cochabamba Bolivia Net

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